En las últimas décadas la náutica ha tenido un gran crecimiento en todo el mundo, acompañado del correspondiente progreso y desarrollo tecnológico.
Las embarcaciones, en todos sus tipos, han evolucionado en la totalidad de sus aspectos, y hasta se han modificado principios fundamentales que hacen a las formas de navegar de los cascos y a su propulsión, sea a motor o a vela.
Pero lo que pese a tanto avance no ha cambiado, son ciertos conceptos populares muy arraigados entre nuestros aficionados, producto de la costumbre tan argentina de improvisar en base a lo que se ve o se escucha o se supone.
Este fenómeno se manifiesta de manera notable en la determinación de las potencias de los motores a instalar en cualquier embarcación, para lo que prima la creencia tradicional de que para vencer la corriente o el viento en contra es necesario disponer de mayor pot
